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DAY ZERO LLEGA POR PRIMERA VEZ A BALÍ, INDONESIA EN 2026

En el corazón de la selva maya, nació hace más de una década un ritual que trascendió cualquier lógica de la música electrónica tradicional: Day Zero. Su origen en Tulum no fue casual. México siempre ha sido un territorio donde la música se transforma en energía, donde la comunidad vibra como un solo cuerpo, y donde la espiritualidad es tan importante como el sonido.

A partir de esa selva —sagrada y futurista a la vez— nació una experiencia que cambió la historia de los festivales. El Día Zero no se vive, se atraviesa. No es un evento: es una ceremonia.

A diferencia de los grandes raves o macrofestivales, Day Zero propone un viaje interior que sucede colectivamente. En la jungla, la producción se convierte en mitología visual, los escenarios parecen portales, los performers guardan la fuerza de antiguos rituales, y la música conecta lo tribal con lo futurista.

La naturaleza deja de ser un entorno y se vuelve el director de la experiencia. El público no asiste: participa de un rito guiado por una curaduría sonora que va del house orgánico al techno profundo, seleccionada bajo la visión mística del fundador del festival, Damian Lazarus.

“Day Zero nació en Tulum como un experimento espiritual entre música, naturaleza y comunidad. Llevar este ritual a Bali es un sueño que conecta dos mundos ancestrales. Es un nuevo despertar para el festival y para todos quienes lo vivimos”, expresó Lazarus.


Damian Lazarus en Day Zero Tulum
Damian Lazarus en Day Zero Tulum

Edición tras edición, Tulum se ha mantenido como el templo original. Bajo la dirección de la productora mexicana Lostnights, el festival ha resistido la tentación de volverse masivo o perder su esencia underground. En lugar de crecer hacia lo comercial, evolucionó hacia lo ritual.

Uno de los elementos más valiosos de sus últimas ediciones ha sido el espacio dedicado a talento mexicano, visibilizando a una escena que rara vez encuentra escenarios globales bajo una curaduría tan selecta. Esta visión no solo protege el futuro del festival, sino el de la cultura electrónica de México.

“México vio nacer una de las experiencias musicales más simbólicas del planeta. Bali representa su renacimiento”, señaló Yalia Bailleres, directora de operaciones en Lostnights para Day Zero.
Day Zero Tulum
Day Zero Tulum

Día Zero Bali 2026: el renacimiento en la isla donde la noche es un templo


El 17 de abril de 2026, Day Zero escribirá uno de los capítulos más importantes de su historia: la primera edición en Bali. No se trata de una expansión turística o empresarial, sino de un puente espiritual entre dos territorios cargados de energía ancestral.

Bali —tierra donde el agua cura, donde el fuego guía, donde la noche es un espacio sagrado— representa un espejo ritual. Una isla donde la experiencia musical no solo se baila: se honra.

“Estamos creando un capítulo profundamente sensorial, cargado de arte, energía y una visión que trasciende lo sonoro”, afirmó Bailleres.

Esta edición promete una inmersión total en naturaleza, arte, sonido y misterio. Un espacio donde el tiempo deja de existir y el viaje interior se vuelve colectivo.


Day Zero Balí Indonesia
Day Zero Balí Indonesia

Born in Tulum, Reborn in Bali” no es un slogan. Es un manifiesto cultural. Es México exportando su visión sonora y espiritual, su manera de producir lo inmersivo, su comprensión de que la electrónica puede ser ceremonia. Es la confirmación de que nuestra cultura tiene la capacidad de transformar el clubbing en experiencia sensorial, y los festivales en rituales contemporáneos.

Day Zero Bali no solo es un salto internacional: es el reconocimiento del mundo a un concepto nacido en México.


En tiempos donde la música electrónica corre el riesgo de volverse consumo desechable, Day Zero propone lo contrario: experiencias que se recuerdan con el cuerpo. Son noches que no terminan en un after, sino en una transformación sutil del espíritu. Ese es su legado.

Desde Tulum hasta Bali, el Día Zero viaja como lo hacen los rituales: silencioso, profundo, y listo para despertar a quien esté preparado.

Prepárate. Porque este no es un festival que te invita a bailar. Te invita a renacer.




 
 
 

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